Tan simple como trescientos sesenta y cinco canciones

Por Ricardo Portmán

Celebramos una vuelta completa al sol desde que iniciamos nuestra serie de playlists vistos desde ópticas alternativas y criterios libertarios. La sencillez y el equilibrio han fungido como hilo argumental para una selección que no se casa con las concesiones ni busca romper esquemas imaginarios. Esto es tan simple como dejarse llevar por un soundtrack con una duración de doce meses. Es funk, es pop, es rock, es country: es música y química que borbotea en las venas y traza espirales en las conciencias.

Nuestro playlist aniversario no podía tener otro marco que el de la simpleza vital, esa que cobija profundidad, salud y significados que hacen crecer. Que no falte la buena música, aunque sea una gran canción cada uno de los días de un 2017 que se presenta generoso en posibilidades y ambicioso en su alcance.

Playlist

1 “Sing a Simple Song”, Sly and the Family Stone

1968. Esto es el poderío del funk en todo su esplendor. Da igual que esta canción fuera solo la cara B del single “Everyday People”. “Sing a Simple Song” pertenece a una era en la cual las canciones oscuras valían tanto como los hits evidentes, llegando a influir hasta en el propio Jimi Hendrix, quien tocó parte del riff principal en el tema “We Gotta Live Together” del disco Band Of Gypsys.

2 “A Simple Game”, Four Tops

1971. Esta canción original de The Moody Blues fue compuesta por Mike Pinder en 1968, pero no fue hasta la versión de los Four Tops que alcanzó el estatus hit, alcanzando el tercer puesto en las listas de éxitos soul y rhythm & blues. La infatigable factoría Tamla Motown seguía su marcha triunfal a ambos lados del Atlántico.

3 “A Simple Man”, Lobo

1972. Por un avatar del destino Lobo coincidió con Gram Parsons en la oscura banda The Rumours, y esa conjunción seguramente marcó los giros estilístico de sus trabajos. “A Simple Man” es una composición que va a lomos del clásico strumming acústico del country-rock, pero que también pisa el terreno del coro-pop tan de su tiempo. No tendrá la fama de Parsons, pero Lobo sí que posee el mojo del sound de American roots.

4 “Simple Man”, Lynyrd Skynyrd

1973. Un clásico al que siempre es saludable regresar, Simple Man es un corte que esta muy por encima de su tiempo y sus registros sonoros. Poderosa y trascendente, es la quinta esencia esencia de lo que Lynyrd Skynyrd  representa en la cultura musical norteamericana.

5 “Simply Shady”, George Harrison

1974. Compuesta en Bombay, “Simply Shady” podría verse como el relato de los últimos días del matrimonio de George con Pattie Boyd, en los cuales el músico cayó en una espiral de sentimientos encontrados, además de encuentros con el alcohol y las drogas. Uno de los sellos distintivos de “Simply Shady” es la evidente afonía de la voz de Harrison, quien se encontraba en medio de una severa faringitis. La canción fue muy criticada en su momento, pero su valor musical es innegable para todo seguidor de la obra del beatle silencioso.

6 “Simple Twist of Fate”, Joan Baez

1975. Un clásico de Bob Dylan en la voz de una de sus primeras musas fundamentales. Con un arreglo marcadamente rock-pop, Joan Baez reinterpreta el corte incluido en el visceral Blood on the Tracks de Bob, convirtiéndose en uno de los momentos álgidos del álbum Diamonds & Rust, siendo Joan la primera cantante en versionarla. El vínculo emocional entre Dylan y Baez se mantenía en el tiempo, de una manera u otra.

7 “Simple Man, Simple Dream”, Linda Ronstadt

1977. Poseedora de una de las voces más distintivas de la escena rock y AOR de los setentas, Linda Ronstadt logró copar titulares y nominaciones con su disco Simple Dreams, en el cual está incluido esta canción, que es una de las más fieles representaciones del savoir faire de la cantante de raíces mexicanas.

7 “Simple Kind of Life”, No Doubt

2000. Ésta es nada menos que la primera canción compuesta enteramente por Gwen Stefani, escrita en las fases finales de grabación del disco Return Of Saturn. Gwen buscaba paz, estabilidad y hacer una familia con Gavin Rossdale, y en la letra de “Simple Kind Of Life” lo deja muy claro. La cantante se replanteaba sus planes a futuro y No Doubt dejaba de tener prioridad en su vida.

7 “Simple Song”, The Shins

2012. Como no podía ser de otra manera, cerramos el playlist con un tema que rezuma un optimismo contagiante. “Simple Song” fue el primer sencillo extraído del cuarto elepé de la banda norteamericana, presentado como el contrapunto indie a toda la oscuridad de un panorama musical que no invita al optimismo pero que mantiene encendida la llama de la esperanza. En la  música nunca debe darse por perdida la batalla (y agregamos, tampoco en la vida se deben bajar los brazos).

Ricardo Portman

Ricardo Portmán

Ricardo Portmán es un crítico musical, redactor editorial, y publicitario. Es editor de la revista digital Ecos del vinilo que fundó en 2012. Sus críticas de discos, entrevistas y reseñas musicales se publican en diversos medios internacionales. Analiza una amplia gama de géneros musicales: indie, rock clásico, rock alternativo, pop clásico, folk, blues, country-rock, y new age. Ricardo es español, vivió gran parte de su vida en Venezuela, y actualmente reside en la República Dominicana.
Si pudieras hacer una cosa para simplificar tu vida, ¿qué sería?
Haría esto: “no mind”. Estas palabras están tomadas del film El último samurái, donde el jovencito Nobutada, al ver la torpeza y nerviosismo del Capitán Algren practicando el arte de la espada samurái, le dice que piensa demasiado—en lo que se espera de él, en los que le miran, en lo que él piensa de sus propias limitaciones. El nipón, en un ejercicio de absoluta simplicidad, le dice: “no mind”. Lo cual no significa que no uses la mente, solo que debes dirigirla hacia un punto focal, dejando de lado todos los otros procesos mentales que terminan por ser un lastre. Eso simplificaría mi vida: “no mind”.
Si pudieras hacer una cosa para simplificar la vida de un ser querido, ¿qué sería?
Darles una inyección de voluntad. Le impulsaría a llevar a cabo ese algo que se queda en el tintero y que por lo laboral, lo familiar o por simple dejadez termina por caer en el olvido. Ya sea un proyecto artístico, hacer un curso de cocina o pintarse el cabello de azul. Son esos algos que por inseguridad se quedan en nada pero que cuando se materializan son un mucho y eso simplifica tu vida porque la hace más plena. Te aligera de equipaje emocional y te da una seguridad que se refleja en todas las aristas vitales.
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