Siete respuestas para la nueva traslación

Por Ricardo Portmán

En la bisagra del fin y el comienzo: Navidad, Nochevieja y volver a empezar. Las nuevas oportunidades no abundan, y muchos menos con la generosidad y significado del fin de la traslación. Es tiempo de estrecharnos con la conciencia, generar nuevas estadías en la galería de los propósitos y dar el primer paso en tierra incógnita.

Los inicios, cambios, atisbos de claridad, elevación de las expectativas y realización del yo llegan de la mano de diversos sonidos que lo explican sin discursos: El tiempo se renueva, las personas se hacen preguntas y estas siete canciones las pueden contestar. Que sean bienvenidas la sincronía, las cimas personales y la conquista de cada quien para este nuevo año que asoma en el horizonte.

Playlist

 

1 “Happy Xmas (War Is over)”, John Lennon

1971. Celebrar navidad sin caer en el típico villancico escuchando esa preciosa gema de Lennon es como una huida hacia el frente. Grabada en los Record Plant de NYC Por John, Yoko y músicos varios, contó con las voces de un coro infantil del Harlem. Nunca un canto pacifista estuvo más alineado con el espíritu originario de la pascua.

2 “New Year’s Day”, U2

1983. De la paz a la guerra, New Year’s Day estaba incluida en el disco War, siendo su primer sencillo. Con la navidad ya reposando en la memoria, solo queda afrontar esa mañana del día de año nuevo con el abrigo de la esperanza y el bajo de Adam Clayton vibrando.

3 “Changes”, David Bowie

1971. Nadie podía hablar mejor sobre los cambios que este paradigma de las mutaciones. Bowie nos dejó este cántico inspirador para ver en los cambios nuevas oportunidades y puertas hacia la redención. El 2017 apunta a ser un rotación de vértigo y más vale estar preparados para sus alocados designios.

4 “Beginning To See The Light”, The Velvet Underground

1969. Tras la alternabilidad de las vivencias hay opciones que lucen engañosas en su sencillez. Beginning To See The Light es uno de los pilares del tercer plástico de los Velvet Underground, un trabajo donde se buscó con premeditación y alevosía un sonido anti-comercial. En su simpleza es posible leer versos que encienden nuevas realidades.

5 “Getting Better”, The Beatles

1967. A pesar que en su momento Lennon prefería un ‘nada puede ir peor’ nos quedamos con la óptica vitalicia de McCartney en una canción que con sus guitarras metronómicas y sonrisa subyacente nos presenta un panorama alentador en estos nuevos doce meses. Todo puede y debe ir a mejor.

6 “Knockin’ On Heaven’s Door”, Bob Dylan

1973. Aceptados los cambios, iluminado el camino y en el bienestar imperante los caminos apuntan hacia arriba, hacia la entrada a fascinantes giros, pero es necesario tocar y traspasar esas puertas que nos separan de la iluminación en todas sus formas. Dylan invita y sus cortesías no son gratuitas; las puertas esperan.

7 “Comfortably Numb”, Pink Floyd

1979. Una vez traspasadas las puertas solo queda dejarse llevar por la inercia y las bondades las visiones de un tiempo que puede sorprendernos. Dar el paso a dejarse sorprender y valorar la paz individual es un acto que esta a centímetros del lado izquierdo del pecho; que Comfortably Numb sea el tono de los latidos de una sociedad que tiene una nueva oportunidad de hacer las cosas bien en el 2017.

Ricardo Portman

Ricardo Portmán

Ricardo Portmán es un crítico musical, redactor editorial, y publicitario. Es editor de la revista digital Ecos del vinilo que fundó en 2012. Sus críticas de discos, entrevistas y reseñas musicales se publican en diversos medios internacionales. Analiza una amplia gama de géneros musicales: indie, rock clásico, rock alternativo, pop clásico, folk, blues, country-rock, y new age. Ricardo es español, vivió gran parte de su vida en Venezuela, y actualmente reside en la República Dominicana.
Si pudieras hacer una cosa para simplificar tu vida, ¿qué sería?
Haría esto: “no mind”. Estas palabras están tomadas del film El último samurái, donde el jovencito Nobutada, al ver la torpeza y nerviosismo del Capitán Algren practicando el arte de la espada samurái, le dice que piensa demasiado—en lo que se espera de él, en los que le miran, en lo que él piensa de sus propias limitaciones. El nipón, en un ejercicio de absoluta simplicidad, le dice: “no mind”. Lo cual no significa que no uses la mente, solo que debes dirigirla hacia un punto focal, dejando de lado todos los otros procesos mentales que terminan por ser un lastre. Eso simplificaría mi vida: “no mind”.
Si pudieras hacer una cosa para simplificar la vida de un ser querido, ¿qué sería?
Darles una inyección de voluntad. Le impulsaría a llevar a cabo ese algo que se queda en el tintero y que por lo laboral, lo familiar o por simple dejadez termina por caer en el olvido. Ya sea un proyecto artístico, hacer un curso de cocina o pintarse el cabello de azul. Son esos algos que por inseguridad se quedan en nada pero que cuando se materializan son un mucho y eso simplifica tu vida porque la hace más plena. Te aligera de equipaje emocional y te da una seguridad que se refleja en todas las aristas vitales.
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