La espiritualidad a través de los lienzos

El arte puede ser una expresión social, un acto político, sobre los temas que experimentamos en este mundo. También puede transcender eso para llegar a ser un acto espiritual más allá de los confines de las situaciones políticas que vivimos. Los lienzos de la artista plástica Thais Salas nos transportan a un mundo envuelto en un sudario espiritual de matices, contrastes y un sinfín de personajes con sus propias historias. Sus obras nos hablan de parte de sus vivencias más recientes como venezolana viviendo fuera de su país, utilizando elementos y momentos cotidianos que nos recuerdan a todo lo esencial de nuestra vida. Calidoscópica del pixel es la técnica con la que Thais define sus pinturas actuales y sirve para forjar y transformar las experiencias terrenales que ha vivido en una obra espiritual.

 


 

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Por Thais Josefina Salas Briceño

Cuando entro en contacto con mi lado creativo, sólo existen los materiales con los que trabajo, mi yo interior y mi yo exterior como canal de transmisión e instrumento de conexión. Me pierdo en mi mundo espiritual y lo dejo fluir y expresarse. Fluye esta energía, esa pérdida de mí. Me pierdo en las formas y los colores, para luego encontrar que me estoy plasmando. En este sentido, pintar es un proceso único e irrepetible: a cada instante cambiamos. Es comulgar en el tiempo y espacio, expresando entre el consciente y el inconsciente, toda mi existencia.

Mi arte representa una expresión de mi espiritualidad con lo que me rodea. En particular, lo que se refiere a la política, es difícil no involucrarse en ella hoy en día. De hecho, pienso que forma parte en un proceso trascendental de nuestra toma de conciencia y nuestro aprendizaje. Como venezolana y por lo que se está viviendo actualmente allí (donde los valores prácticamente se perdieron de muchas maneras al punto en que los que podemos estar fuera no lo pensamos dos veces) tenemos que tener mucha entereza. Todos estos sentimientos encontrados de familia, amigos, raíces es algo que tenemos que expulsar de nuestro interior, y yo encontré en el arte una gran ayuda de expresión y sanación.

DSC_3255_edited-2Vivir fuera de mi país se refleja en mi arte; se refleja en mi propia vida. La República Dominicana es un país maravilloso donde uno siempre se siente bienvenido. Nuestras raíces, historias y caminos tienen mucho en común y por esto es mucho más llevadero. Donde nos encontremos siempre va a influir en nuestro arte de distintas maneras. Las razones por las cuales estamos fuera privan también en cómo nos sentimos, y lejos de mi patria me siento triste e impotente. Al mismo tiempo, no dejo de tener esa esperanza de poder ver a Venezuela, mi país, grande entre las grandes. Seguramente todo esto está expresado en cada pincelada que doy y cada obra que realizo.

Aunque mi idea con el arte no es la de protestar, lo que nos indigna tiene que manifestarse, y cuando uno trabaja en  arte sabe que tiene un medio de mucho poder para transmitir lo que uno quiera. Así decidí comenzar con la obra “Oración para un soldado”. Quería llamar la atención con respecto a los acontecimientos que se están viviendo en Venezuela, a nivel político, social, espiritual. Quería que la gente reaccionara; quería que la gente supiera. En la medida que fue naciendo la obra, fui depositando mis sentimientos, entre ellos mucha rabia, indignación, e impotencia.

Estos sentimientos se fueron transformando junto con la misma obra. Pasó de ser una obra de Venezuela para ser una obra mundial. Pasó de ser una obra para las personas que no conocían esa parte de mi país, para ser una obra para todos y muy personal. Pasó a ser un llamado a cada uno de nosotros como soldados de nosotros mismos, de nuestras familias, pueblos y países. Pasó a ser un llamado de “perdón”. Y un llamado a ver a cuál dios seguimos y que nos tiene como  recompensa para nuestra propia vida. Pasó a ser una oración para el prójimo y para nosotros mismos.

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En la obra “Oración para un soldado”  se encuentra mucha simbología. Tenemos la redención y la oración como fuerza, lucha y poder y tenemos por otro lado las armas, el petróleo, y el oro. La luz y la sombra juegan un papel importante dando énfasis. Las personas no tienen rostro, no tienen color y los que llevan armas simplemente no tienen cabezas, solo máscaras. Las torres de petróleo son tres, representando los ladrones que fueron crucificados al lado de Cristo y en el medio el pozo petrolero es Cristo mismo en el momento en que le clavaron la lanza. Hay los soldados de Dios luchando con sus armas, que es la oración, y los soldados de la tierra con sus escopetas.

El oro es otra manifestación importante dentro de la obra, el cual tiene dos significados: el oro como material precioso y poder para el hombre y el de la oración, “yo oro”, del verbo orar. Cuando el arma entra a la luz se derrite transformándose en oro por la oración. Los mismos soldados se encuentran encadenados por los dioses oro y petróleo y los soldados de Dios se encuentran atados a Él a través de la oración. El nombre de la obra surgió casi al final de ella. Toda la rabia que sentía en un principio, poco a poco, se fue transformando y llevando este mundo terrenal, un paso más allá, a niveles más elevados espiritualmente de comprensión y perdón. Es el lado que quiero trasmitir al que vea la obra, no el de rencor. Quiero que nos veamos a nosotros mismos en nuestras prioridades y batallas, que nos perdonemos y nos entreguemos a un mundo mejor.

Si pudieras hacer una cosa para simplificar tu vida, ¿qué sería?
Amar todo lo que me rodea y lo que hago.
Si pudieras hacer una cosa para simplificar la vida de un ser querido, ¿qué sería?
Amarlo.

Thais Josefina Salas Briceño

Artista plástica venezolana. Inició su formación artística estudiando orfebrería en la Escuela Arte Fuego “Cándido Millán” en Caracas, Venezuela, continuando con dibujo, pintura, escultura, cerámica y papel artesanal en la Escuela Nacional de Artes Visuales en Santo Domingo, República Dominicana. Sus exposiciones recientes incluyen “En tiempo” en 2016 en el Centro Cultural Mirador Santo Domingo, la 28 Bienal Nacional de Artes Visuales de República Dominicana y el Caribe 2015, y “Belenes, la estrella resplandeciente” en 2014 en el Palacio de Bellas Artes de la República Dominicana. En 2014 recibió mención de honor en la categoría abstracto en el Concurso Nacional de Arte de La Casa del Artista y el primer lugar en el concurso Premio Arte Joven “Carlos Hinojosa”. Thais actualmente reside en Santo Domingo, República Dominicana.

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