In memoriam David Bowie | Glenn Frey

Por Ricardo Portmán

Al calor de la nostalgia de la despedida lucen en las antípodas las obras de David Bowie y Glenn Frey, pero ya en frío ni están tan lejos ni son incompatibles dentro de su contexto particular. Los setentas fueron el caldo de cultivo de ambas carreras, cada uno surgido de entornos equidistantes pero que confluyeron en momentos puntuales en la música americana.

La chispa que inició el fuego en las dos orillas del atlántico fue casualmente en 1972. Bowie ciertamente ya tenía un éxito incontestable (“Space Oddity”), pero a pesar de haber editado desde entonces un disco tan sublime como Hunky Dory, aún se le resistía el éxito que le asentara en las nubes. Por su lado, los Eagles apenas lanzaban su primer elepé, aun investidos con el cartel de músicos country reconvertidos a soft rock. “Starman” y “Take It Easy”—cada una en su registro—serían las canciones que asentarían al uno y elevarían a los otros a unas alturas de las que rara vez bajarían.

Ya con el sanbenito de estrellas globales no tardarían en llegar los discos de la continuidad dorada, pero también de quitar el pie del acelerador: Aladdin Sane y Desperado. Éstos contenían los cortes que mejor representaban este bajón—temporal—en las pulsaciones: “Drive-In Saturday” y “Desperado”. Sin estar conectados per se, es como mínimo llamativo el punto de encuentro, en cuanto a tono, de ambas canciones. El capítulo 1975 nos mostraría al Bowie menos británico, sumergido a su manera en el funk y el rhythm & blues americano, mientras los Eagles daban un paso en firme hacia tesituras definitivamente más easy listening: la vida sonreía y los ritmos invitaban a dejarse llevar más por la formas que por el fondo.

Son 1976. Un esquelético Bowie, al límite de sus fuerzas, lanzaría un “Golden Years” que coronaría su Station to Station, la coda antes de irse a Berlín a por su mítica trilogía, ésa que le daría la credibilidad soñada. Los Eagles también tendrían su año dorado, que no pararía en una estación sino en un “Hotel California” que les daría todo a la vera de unos de los arreglos de guitarra más reconocibles de la historia de la música popular.

Lodger y The Long Run cerrarían el decenio con una alegría aparente y una tristeza subyacente. “Look Back In Anger” y “The Long Run” compartían saltarinas partituras que invitaban a mover los pies, pero era una fachada. Para el inglés se iniciaba una nueva etapa, menos experimental y con muchas interrogantes (bien contestadas con Scary Monsters). Para los americanos era el fin de una era, con sus integrantes enfrentados (particularmente Glenn Frey y Don Felder), una consecuencia de una larga carrera que dejó demasiados excesos y múltiples cicatrices, los ingredientes fundamentales para el punto de fractura. Los ochentas se iniciarían con un Bowie en transformación y con unos Eagles conjugados en pretérito.

Puedes escuchar este playlist canción por canción abajo o escuchar el playlist completo en el siguiente link:

Playlist

 

 

1972“Starman”, David Bowie | “Take It Easy”, Eagles

“Starman” se grabó a última hora para el elepé Ziggy Stardust, buscando reforzar su impacto comercial. Bowie lograría con este himno su primer éxito desde “Space Oddity”. “Take It Easy” fue el primer golpe sobre la mesa de unos Eagles que apenas daban sus primeros pasos. Compuesta por Glenn Frey y Jackson Browne en clave country rock, se convertiría en un clásico permanente de los americanos, siendo incluida en todos sus recopilatorios.

1973“Drive-In Saturday”, David Bowie | “Desperado”, Eagles

Un momento de bajas pulsaciones para Bowie y los Eagles. “Drive-In Saturday” es un corte extraído del icónico Aladdin Sane, resaltando como un ejercicio exquisitamente doo-wop-a-lo-David, tornándose con el tiempo en un clásico instantáneo para sus fans de base. Por otra parte, los Eagles también en un momento más reflexivo, editaban su “Desperado”, un corte de una belleza apabullante donde el piano y las orquestaciones arropaban la que quizás es la melodía más hermosa de toda la carrera de la banda.

1975 “Fame”, David Bowie | “One of These Nights”, Eagles

Si hay un punto de encuentro entre “Fame” y “One Of These Nights” ese fue el predominio del ritmo. “Fame” fue forjada a partir de varios fragmentos rítmicos acoplados por Bowie, Carlos Alomar y John Lennon; es el desahogo funk de una estrella en su momento más excesivo. “One of These Nights” por su parte es una canción con una base vocal muy rica en matices, con menos funk y más easy-listening-sound.

1976“Golden Years”, David Bowie | “Hotel California”, Eagles

Ambos cortes podrían verse como sendos puntos de inflexión para el británico y los americanos. Incluida en el laberíntico Station to Station, “Golden Years” fue el primer corte completado para este elepé, siendo el último trabajo de Bowie previo a su gloriosa etapa berlinesa. “Hotel California” es el gran clásico de los Eagles, su conector con la posteridad, del cual se ha dicho todo y de todo. Les trajo el oro pero también los agravios de una fama excesiva que sería el génesis de su desintegración.

1979“Look Back in Anger”, David Bowie | “The Long Run”, Eagles

Se terminan los setentas y tanto Bowie como los Eagles cerraron cada cual a su manera. “Look Back in Anger”, incluido en el singular Lodger, es una composición que poco o nada tiene que ver con el espíritu experimental que venía trabajando Bowie, pero que como corte pop funcionaba y enamoraba con un ritmo indetenible. Por su lado “The Long Run”, el corte que abre el último disco de la década para los Frey, Henley y compañía, se nos mostraba como un evidente homenaje al sonido rhythm & blues a lo Stax. Sirve de alguna manera como capítulo final del período clásico de los Eagles con un canto que es tan alegre en su superficie como nostálgico en su trasfondo.

Ricardo Portman

Ricardo Portmán

Ricardo Portmán es un crítico musical, redactor editorial, y publicitario. Es editor de la revista digital Ecos del vinilo que fundó en 2012. Sus críticas de discos, entrevistas y reseñas musicales se publican en diversos medios internacionales. Analiza una amplia gama de géneros musicales: indie, rock clásico, rock alternativo, pop clásico, folk, blues, country-rock, y new age. Ricardo es español, vivió gran parte de su vida en Venezuela, y actualmente reside en la República Dominicana.
Si pudieras hacer una cosa para simplificar tu vida, ¿qué sería?
Haría esto: “no mind”. Estas palabras están tomadas del film El último samurái, donde el jovencito Nobutada, al ver la torpeza y nerviosismo del Capitán Algren practicando el arte de la espada samurái, le dice que piensa demasiado—en lo que se espera de él, en los que le miran, en lo que él piensa de sus propias limitaciones. El nipón, en un ejercicio de absoluta simplicidad, le dice: “no mind”. Lo cual no significa que no uses la mente, solo que debes dirigirla hacia un punto focal, dejando de lado todos los otros procesos mentales que terminan por ser un lastre. Eso simplificaría mi vida: “no mind”.
Si pudieras hacer una cosa para simplificar la vida de un ser querido, ¿qué sería?
Darles una inyección de voluntad. Le impulsaría a llevar a cabo ese algo que se queda en el tintero y que por lo laboral, lo familiar o por simple dejadez termina por caer en el olvido. Ya sea un proyecto artístico, hacer un curso de cocina o pintarse el cabello de azul. Son esos algos que por inseguridad se quedan en nada pero que cuando se materializan son un mucho y eso simplifica tu vida porque la hace más plena. Te aligera de equipaje emocional y te da una seguridad que se refleja en todas las aristas vitales.
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