Ellas son la música

Por Ricardo Portmán

Ellas han estado ahí desde el comienzo. Desde el sepia de Billie Holliday y Ella Fitzgerald hasta los tatuajes policromáticos de Amy Winehouse, el factor femenino en la música ha ido de la mano con el prolongado combate de guerrillas de la mujer contra la eminentemente masculina cultura judeocristiana que también ha gobernado el disco y las ondas. Desde la epifanía del gospel hasta el desgarro del blues, la mujer ha escrito renglones memorables, entonado muchas de las mejores líneas vocales de la historia y compuesto himnos que no han tenido nada que ver con el género y mucho con el empuje universal del sonido armonizado.

Ellas siguen estando en la palestra y el escenario, en la sesión de grabación y en el ensayo con la banda de garage. A pesar de los contratos leoninos, de la condescendencia del productor y el machismo del dueño de la discográfica de turno, la cantante, la compositora, la guitarrista, bajista o baterista sigue tocando, sosteniendo el tempo con el nervio templado tan propio de su naturaleza y desempolvando la sensibilidad olvidada con recurrencia, pero recuperada por ellas con la misma frecuencia.

Ellas tienen la fuerza, el beat, el groove y la rima justa. Ellas son la música.

Playlist

1 “Chain of Fools”, Aretha Franklin

1967. Poderosa, inigualable, nadie podía cantar esta canción como Aretha. Enraizada en la más purista tradición gospel, la diva llevó una composición que en su versión demo languidecía a las alturas durante las sesiones de su legendario álbum Lady Soul, confirmando que lo que salía de los estudios de Atlantic Records en esos tiempos era oro puro y Aretha la joya de una magnífica generación de cantantes afroamericanos.

2 “Piece of My Heart”, Janis Joplin

1968. Volcánica e imposible de ignorar, Janis siempre será Janis, la voz blanca femenina más importante de la historia. Piece Of My Heart estaba incluida en el seminal Cheap Thrills y como tal hacía honor a su espíritu blues rock con una performance que dejaba de lado las convenciones, mostrándonos la que posiblemente fue la mejor toma vocal de Janis. La cantante de los ojos tristes nunca fue tan feliz como lo fue en las estrofas de esta canción.

3 “Spooky”, Dusty Springfield 

1970. Lo que empezó siendo un tema instrumental terminó transformándose en una visceral y sutil declaración de principios de Dusty Springfield. Grabada en enero de 1968 tardaría dos años en ver la luz como la cara B del sencillo How Can I Be Sure. Dusty, pionera de la lucha por los derechos de la comunidad gay, nunca ocultó su querencia por el soul y el blues, registros sensiblemente cercanos a su realidad y su universo privado.

4 “It’s Too Late”, Carole King

1971. Desde que era una adolescente, Carole King junto a Gerry Goffin escribió una increíble cantidad de hits para otros pero no fue hasta su renombrado Tapestry que Carole le mostró al mundo su mejor faz artística. “It’s Too Late” es un tema con un carácter sutilmente feminista en su argumento, dado que la letra habla de una mujer que deja al hombre, ángulo del amor poco visto para ese momento en el cual el hombre era el que empezaba y terminaba con todo, tanto en ficción como en la realidad.

5 “You’re So Vain”, Carly Simon

1972. Llegamos a la canción en la cual Carly Simon atacaba con dureza supuestamente a tres hombres diferentes, uno de los cuales era el actor Warren Beatty. Aunque Carly posteriormente lo desmentiría, es como mínimo impactante la manera tan frontal con la que se expresa la cantautora sobre la prepotencia y vanidad masculina. Las distintivas líneas de bajo del intro de “You’re So Vain” fueron interpretadas por Klaus Voormann, amigo y colaborador de The Beatles, teniendo entre sus hitos el haber tocado el bajo en “Imagine” de Lennon y de diseñar la portada del disco Revolver.   

6 “Barracuda”, Heart

1977. Si hay una canción que mejor representa la fuerza y autodeterminación de la mujer ese es “Barracuda” de Heart. Es un ataque de las hermanas Wilson al sello discográfico Mushroom Records y sobre un hombre de esta disquera en particular, quien intentó difundir un supuesto affaire incestuoso entre Ann y Nancy Wilson. Ann liberó su rabia por esta afrenta escribiendo la letra de “Barracuda”. La canción terminó hablando de todos aquellos desequilibrados que están dispuestos a todo por el éxito rápido.

7 “Back to Black”, Amy Winehouse

2007. Emotiva hasta las lágrimas, “Back to Black” se hace casi imposible de escuchar sin sentir un nudo en el estómago desde el fallecimiento de Amy. El dolor de Winehouse era real, el drama estaba servido y la delicada psiquis de la británica se tambaleaba camino de un desenlace triste que la hizo inmortal. Escrita por ella junto a su productor Mark Ronson, “Back to Black” es con seguridad el vehículo vocal perfecto para la paleta única de la última gran vocalista de nuestro tiempo reciente.

8 “Rolling in the Deep”, Adele

2010. Todo artista de calibre mundial que se precie tiene un tema marca de la casa, que le lleva a ocupar un lugar exclusivo y separado del pelotón de carrera. Para Adele hay una canción con este espíritu y ese es “Rolling in the Deep”. Hay que dejar de lado el carácter pop del tema y enfocarse en la emoción subyacente, en la búsqueda de una reconciliación imposible con los deseas y consigo misma y esa tensión casi marcial presente en la manera como las teclas del piano dirigen la carga de caballería. Adele podrá seguir vendiendo discos por millones pero “Rolling in the Deep” es la canción que realmente importa y trasciende todo lo demás.

Ricardo Portman

Ricardo Portmán

Ricardo Portmán es un crítico musical, redactor editorial, y publicitario. Es editor de la revista digital Ecos del vinilo que fundó en 2012. Sus críticas de discos, entrevistas y reseñas musicales se publican en diversos medios internacionales. Analiza una amplia gama de géneros musicales: indie, rock clásico, rock alternativo, pop clásico, folk, blues, country-rock, y new age. Ricardo es español, vivió gran parte de su vida en Venezuela, y actualmente reside en la República Dominicana.
Si pudieras hacer una cosa para simplificar tu vida, ¿qué sería?
Haría esto: “no mind”. Estas palabras están tomadas del film El último samurái, donde el jovencito Nobutada, al ver la torpeza y nerviosismo del Capitán Algren practicando el arte de la espada samurái, le dice que piensa demasiado—en lo que se espera de él, en los que le miran, en lo que él piensa de sus propias limitaciones. El nipón, en un ejercicio de absoluta simplicidad, le dice: “no mind”. Lo cual no significa que no uses la mente, solo que debes dirigirla hacia un punto focal, dejando de lado todos los otros procesos mentales que terminan por ser un lastre. Eso simplificaría mi vida: “no mind”.
Si pudieras hacer una cosa para simplificar la vida de un ser querido, ¿qué sería?
Darles una inyección de voluntad. Le impulsaría a llevar a cabo ese algo que se queda en el tintero y que por lo laboral, lo familiar o por simple dejadez termina por caer en el olvido. Ya sea un proyecto artístico, hacer un curso de cocina o pintarse el cabello de azul. Son esos algos que por inseguridad se quedan en nada pero que cuando se materializan son un mucho y eso simplifica tu vida porque la hace más plena. Te aligera de equipaje emocional y te da una seguridad que se refleja en todas las aristas vitales.
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