El oráculo de mis infalibles (anglo)

Por Ricardo Portmán

Una selección de infalibles tiene tanto de sonidos como de química. Aquí no hay premeditación basada en listas de éxitos ni discos de platino: esto es factor X y regresiones en clave de sol. Las conexiones entre “Venus in Furs” y “Thru the Eyes Of Ruby” parecen imposibles, ¿o no tanto?

De ese anno mirabilis de 1967 incluyo dos temas de dos bandas americanas de postín, que unen la costa este (Velvet Underground) con la costa oeste (The Doors), los cuales tienen como punto de conexión el amorío de Morrison con Nico. El tercer elemento de ese año viene de la pérfida Albión de la mano de los Stones, quienes al igual que The Doors, fueron censurados en The Ed Sullivan Show cuando tocaron “Let’s Spend the Night Together”: los ingleses cambiaron la letra, mientras los americanos no.

Por otra parte todo el movimiento folk iniciado por Seeger, Guthrie y Dylan tendría su continuidad en The Hawks, quienes cuando empezaron como grupo de apoyo de Minnesota se rebautizaron The Band. Su himno “The Weight” fue su cima. De esta tradición de raíces surgió también una cantante texana que, con su Southern Comfort en mano y esa voz portentosa, le cantó su coda final al deseo de todo músico de finalmente tener la paz de la estabilidad. “Mercedes Benz” y “The Weight” parecen estar en las antípodas, pero esto es apariencia.   

Mientras en los estados de La Unión las corrientes fluían hacia la sencillez acústica, al otro lado del Atlántico los hijos de la psicodelia dejaron atrás las flores y buscaron en las profundidades astrales explicaciones para el caos terrenal: “Eclipse” de Pink Floyd responde a la terrenalidad de “Mercedes Benz” con dogmas celestes. La continuación del entramado astronómico continúa sus derroteros en el retorno del Major Tom en “Ashes to Ashes” de Bowie, el padre involuntario de toda la escena alternativa liderada por Pixies con su “Where Is My Mind?” Es precisamente de bajo las alas protectoras de las guitarras de Pink Floyd y Mick Ronson que emergen las progresiones de Corgan en la gloriosa “Thru the Eyes Of Ruby”. Todo va encajando.

Después de toda esta parrafada nos queda una mezcla homogénea de The Doors, Pink Floyd, Pixies y Bowie que desembocan en una “Interstate Love Song” con riffs a lo Krieger, estribillo a lo Bowie y tempo Floydiano. La belleza esta en los ojos del que mira y las interconexiones en los oídos del que escucha. Este es mi oráculo de infalibles en la lengua de Whitman: una punta del iceberg que es una invitación a mirar bajo la superficie.

Puedes escuchar este playlist canción por canción abajo o escuchar el playlist completo en el siguiente link:

Playlist

 

 

1“Venus In Furs”, The Velvet Underground


La canción definitiva de la banda de Lou Reed. Partiendo de la imaginería sado de Leopold Masoch, en realidad es una intensa historia de amor en sintonía con el espíritu denso/oscuro de su disco debut The Velvet Underground & Nico (1967).

2“Let’s Spend the Night Together”, The Rolling Stones

Perteneciente a su criticado elepé Between The Buttons (1967), a esta canción le tuvieron que cambiar la letra los Stones para tocarla en The Ed Sullivan Show. Su ritmo indetenible le ha convertido en un clásico absoluto de Jagger, Richards y compañía.

3“When the Music’s Over”, The Doors

El largo desarrollo musical del corte final del segundo disco de The Doors, Strange Days (1967), era el lienzo perfecto para las fugas poéticas de un Jim Morrison en estado de gracia. “We want the world and we want it now” se convirtió en una consigna generacional.

4“The Weight”, The Band

Si una canción ha trascendido el tiempo y se ha convertido en un clásico absoluto de la música americana ésa es este conmovedor canto de 1968. Incluido en su legendario elepé Music From The Big Pink, representa el mejor momento en la fructífera vida de The Band.

5“Mercedes Benz”, Janis Joplin

Un tema que se quedó inconcluso por la muerte de Janis, está incluido en su disco póstumo Pearl (1970). Por respeto a su legado, sus músicos dejaron la pista vocal sin ningún acompañamiento, que incluye comentarios de Janis y su inolvidable risa brujeril.

6“Eclipse”, Pink Floyd

El tema que cierra el mítico Dark Side Of The Moon (1973) es incomparable para cerrar el círculo de una obra capital en la historia de la música. Sus versos finales (“…but the sun is eclipsed by the moon”) son antológicos.

7“Ashes to Ashes”, David Bowie

Cuando nadie se lo esperaba Bowie se sacó de la chistera esta poderosa continuación de “Space Oddity”, con el Major Tom de regreso como protagonista de las estrofas. Incluido en el enorme Scary Monsters (1980), “Ashes to Ashes” es una canción infaltable en el repertorio del Duque Blanco.

8“Where Is My Mind?”, Pixies

Es esta una canción con un alcance más profundo de lo que aparenta. Esta dentro del disco Surfer Rosa de 1988, y se ha mantenido invariable en las últimas décadas como un himno contracultural para las masas. Es el momento cumbre de Black Francis como compositor.

9“Interstate Love Song”, Stone Temple Pilots

Este himno alternativo esta incluido en Purple (1994), el segundo disco de los Stone Temple Pilots. A pesar de provenir de una banda con marcado espíritu lúdico, “Interstate Love Song” esta más cerca del pop sui géneris que del hard rock, por sus estrofas tan impecables como magnéticas.

10“Thru the Eyes Of Ruby”, Smashing Pumpkins

Este himno alternativo esta incluido en Purple (1994), el segundo disco de los Stone Temple Pilots. A pesar de provenir de una banda con marcado espíritu lúdico, “Interstate Love Song” esta más cerca del pop sui géneris que del hard rock, por sus estrofas tan impecables como magnéticas.

Ricardo Portman

Ricardo Portmán

Ricardo Portmán es un crítico musical, redactor editorial, y publicitario. Es editor de la revista digital Ecos del vinilo que fundó en 2012. Sus críticas de discos, entrevistas y reseñas musicales se publican en diversos medios internacionales. Analiza una amplia gama de géneros musicales: indie, rock clásico, rock alternativo, pop clásico, folk, blues, country-rock, y new age. Ricardo es español, vivió gran parte de su vida en Venezuela, y actualmente reside en la República Dominicana.
Si pudieras hacer una cosa para simplificar tu vida, ¿qué sería?
Haría esto: “no mind”. Estas palabras están tomadas del film El último samurái, donde el jovencito Nobutada, al ver la torpeza y nerviosismo del Capitán Algren practicando el arte de la espada samurái, le dice que piensa demasiado—en lo que se espera de él, en los que le miran, en lo que él piensa de sus propias limitaciones. El nipón, en un ejercicio de absoluta simplicidad, le dice: “no mind”. Lo cual no significa que no uses la mente, solo que debes dirigirla hacia un punto focal, dejando de lado todos los otros procesos mentales que terminan por ser un lastre. Eso simplificaría mi vida: “no mind”.
Si pudieras hacer una cosa para simplificar la vida de un ser querido, ¿qué sería?
Darles una inyección de voluntad. Le impulsaría a llevar a cabo ese algo que se queda en el tintero y que por lo laboral, lo familiar o por simple dejadez termina por caer en el olvido. Ya sea un proyecto artístico, hacer un curso de cocina o pintarse el cabello de azul. Son esos algos que por inseguridad se quedan en nada pero que cuando se materializan son un mucho y eso simplifica tu vida porque la hace más plena. Te aligera de equipaje emocional y te da una seguridad que se refleja en todas las aristas vitales.
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