¿Cuál es la diferencia entre un alimento “natural” y uno “orgánico”?

Por Diana Pimentel

Muchas veces se oye las palabras natural y orgánico utilizadas de forma intercambiable. Pero la realidad es que hay mucha diferencia entre un producto etiquetado “100% natural” y otro “100% orgánico”. Todo se basa en lineamientos, procesos y certificaciones que nos garantizan ciertas cosas al momento de elaborar un producto o alimento.

Tomamos el ejemplo de los Estados Unidos para la etiqueta “orgánico”.  El USDA Certified Organic es un programa administrado rigurosamente, certificado por un tercero llamado el National Organic Program. Sin embargo, la etiqueta “natural” se deja a la discreción de los productores y procesadores individuales. A diferencia del National Organic Program de los Estados Unidos, no existe una definición legal del término “natural” para los alimentos y productos de consumo. La Food and Drug Administration de los Estados Unidos continúa siguiendo la política que estableció en 1993, declarando que “no ha establecido una definición formal del término ‘natural’; sin embargo, la agencia no ha objetado al uso del término en las etiquetas de los alimentos siempre que se utilice de manera veraz y no engañosa y el producto no contenga color añadido, sabores artificiales, o sustancias sintéticas. El uso del término ‘natural’ no está permitido en la lista de ingredientes, con la excepción de la frase ‘sabores naturales’”. Por eso, aquellos alimentos que son etiquetados “natural” pueden no ser tan naturales como pensamos.

El requisito de la Food and Drug Administration para el etiquetado de “natural” es que no puede ser engañoso. Esto lleva a que el productor cree su propia interpretación de lo que es natural. Cuando compramos algo “natural” no necesariamente significa que estamos comprando un alimento o producto libre de transgénicos (OGM), pesticidas, o algún aditivo o preservante. Como se ve en la gráfica, mientras la etiqueta “orgánico” no permite:

  • pesticidas tóxicas persistentes,
  • transgénicos,
  • antibióticos,
  • hormonas de crecimiento,
  • el lodo y la irradiación,

la etiqueta “natural” sí los permite.

Además, mientras la etiqueta “orgánico”:

  • protege los requisitos de bienestar de los animales,
  • requiere que las vacas estén en pastos durante la temporada de pastos,
  • garantiza niveles más bajos de contaminación ambiental,
  • proporciona la pista de auditoría de la granja a la mesa,
  • establece las restricciones legales a los materiales permitidos,
  • y requiere una certificación incluyendo inspecciones,

la etiqueta “natural” no.

Al momento de valorar si un alimento es lo que consideramos natural debemos preguntarnos lo siguiente: ¿Cuáles ingredientes contiene? ¿Cómo fue producido? ¿Dónde fue elaborado?

Organic-vs-Natural

Los alimentos etiquetados orgánicos son naturales, pero no podemos decir lo mismo a la inversa. Nos damos cuenta que un producto orgánico es una garantía de que un producto es totalmente natural, entendiéndose así el término “orgánico” como son aquellos productos que no contienen ningún tipo de alteraciones artificiales durante su cultivo, crianza o procesamiento. Y que, por el contrario, cuando se utiliza el término “natural” en un etiquetado, nada nos garantiza que realmente lo es. Recuerden, es tan solo detenernos un momento y concientizarnos antes de comprar algo que puede que nos haga daño, quizás no de inmediato, pero si a largo plazo.

Para ver distintas etiquetas mundiales utilizadas en productos certificados orgánicos:
http://www.organic-bio.com/es/etiquetas/

Diana Pimentel

Diana Pimentel

Chef ecológica y coach de salud. Su camino hacia la cocina natural y orgánica nació del deseo por un cambio de vida para ella y el mundo. Anteriormente tenía muy poca preocupación por sus hábitos alimenticios, ingiriendo así muchos alimentos procesados, comida rápida, azúcares, carnes, etc. Después de nacer su segunda y tercera hija, Diana se estableció una meta de bajar unas 70 libras (aproximadamente 32 kilos) y mejorar totalmente su salud. En vez de alejarse de la comida, ella decidió dedicar su vida a ésta y cursó artes culinarios para ser chef, además de clases de nutrición para complementarlo. A través de su amor por la comida, logró bajar de peso y mejorar la salud tanto para ella misma como la de su familia y amistades. Se dio cuenta de que por medio de una alimentación orgánica y principalmente vegetariana podía mejorar la salud de las personas y por consiguiente la del planeta. Actualmente, Diana es la creadora de una empresa de catering personalizado, imparte alimentación crudivegana a pacientes con cáncer, tiene una línea de quesos veganos artesanales, y es ambientalista activa dando charlas sobre la alimentación consciente y su relación con el cuidado del medio ambiente. Diana reside en Santo Domingo, República Dominicana, donde va creando consciencia sobre la importancia de la alimentación sana y sostenible un bocado a la vez.
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