Cocinando con tus hijos (desayuno)

La chef Diana Pimentel nos ayuda a resolver un problema que todos los padres y las madres conocen demasiado bien: cómo conseguimos que nuestros hijos coman más saludable. ¿Su respuesta? Intégralos en el proceso de su alimentación. Diana comparte con nosotros la forma en que incorpora a sus tres hijas de edades diferentes en la cocina a través de unas recetas fáciles y sabrosas. En esta serie de artículos sobre cocinar con tus hijos, Diana empieza con una comida fundamental, el desayuno. En la mesa de desayuno, pequeñas manos gravitan hacia productos con azúcar, en particular, una famosa crema de frutos secos con chocolate. Diana nos presenta una alternativa mucho más sana, pero sin quitar lo rico que es el choco, su receta para crema de avellana y cacao.


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Por Diana Pimentel

¿En qué consiste la buena nutrición infantil impartida por una madre consciente de su salud, la de su familia y la del medio ambiente? Esta es una pregunta que me hago continuamente e intento practicar para alcanzar a diaro. Como padres estamos de acuerdo en que los alimentos básicos como proteínas saludables, frutas, vegetales, granos y verduras verdes son importantes en la alimentación de nuestros niños. Sin embargo, muchas veces nuestros horarios demasiados llenos nos absorben el tiempo para la preparación de comida. Con todas las actividades extracurriculares que tienen hoy en día nuestros hijos, la cuales a mí a esa edad me hubiesen mareado: juegos de futbol, prácticas de teatro, bailes en el colegio, etc. El sentarse a comer en casa una buena comida es poco viable si no le damos la prioridad necesaria. Este estilo de vida de ritmo rápido hace que sea más fácil la justificación de una comida rápida, aunque no sea muy nutritiva.

Tengo tres hermosas niñas, la mayor Angelique de 13 años, Isabella de 4 años y Camila de 2. A mi familia siempre le ha encantado el buen comer, el compartir juntos en la cocina y luego disfrutar de los alimentos en la mesa. Han sido hábitos que siempre tratamos de respetar. Esto influye mucho a la hora de una buena alimentación porque entramos en consciencia con lo que vamos a consumir y lo asociamos con momentos de felicidad, afecto e interacción física y emocional. Estos elementos tiernos ayudan a que los niños se integren a la hora de preparar y comer sus comidas. Por eso, mi truco para alimentarlas mejor es incorporarlas en el proceso de su propia alimentación. ¡Y las manos extras ayudan cuando el tiempo es limitado!

El involucrar a mis hijas al momento de preparar sus comidas las hacen querer probar sus creaciones, e incluso les inspira querer crear otras propias suyas. Trato de involucrarlas durante las preparaciones para que conozcan cada ingrediente. Hablamos sobre ellos, de donde vienen, porque son sanos o no tan sanos, para qué sirven, y como se preparan. Durante este proceso les cogen amor a sus alimentos. Se sienten parte del proceso, y por eso al momento de comerlos sienten satisfacción en múltiples sentidos.

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Es fundamental permitir a los hijos participar en la preparación de su comida en acuerdo con sus habilidades y gustos. Como una realidad típica en muchas familias, dependo mucho de la ayuda de mi hija mayor, Angelique. Siempre le he involucrado en la cocina para que me ayude con las preparaciones. Desde pequeña le gustó estar en la cocina, tanto así que ya a los ocho años se sabía preparar un huevo y hasta hacer una pasta sencilla. Mis hijas pequeñas todavía son chiquiticas, pero se puede ver como sus personalidades influyen en cómo me ayudan en la cocina y sus tareas preferidas.

Cuando las pongo a cocinar conmigo, siempre imparto a mis hijas tareas adecuadas a su edad por tema de seguridad. Por ejemplo, a Angelique le pido que corte las verduras y frutas ya que tiene mejor destreza con los utensilios que podría lastimar a sus hermanitas. Con la del medio, Isabella, estamos empezando a practicar cortando cosas juntas, pero siempre llevo su mano en la mía con el cuchillo y con mi mano encima del alimento que estamos cortando. Así se siente parte de las “chicas grandes” y puedo vigilar su progresión. Trabajo así sucesivamente con mis hijas hasta que todas estén haciendo algo que se sientan parte de la preparación de lo que van a comer.

Sin duda, cuando estoy muy atareada con la cena las manos de mis hijas son primordiales. Hasta Isabella y Camila se involucran colocando la mesa con los manteles y los platos. Es muy lindo poder compartir con ellas en momentos de placer y en momentos de trabajo. ¡Verlas tan entusiasmadas y alegres por colaborar y ser como su mami me llena de alegría! Obtengo así momentos valiosos con ellas que jamás olvido.

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Unidas en estos momentos, mis hijas, particularmente la mayor, han visto mi trayectoria hacia un estilo de vida más sano. Han sido testigos a los resultados físicos, mentales y espirituales que logro gracias a la comida que como. Espero que esto la ayudarán a ellas aplicar estos habitos en su vida de sus propias maneras cuando sean mayores. Al final, esto es lo que intentamos hacer como padres para nuestros hijos.

Con mis nenas preparamos algo que a ellas les encantan (bueno creo que a todos): una crema de chocolate puro y avellanas con fresas en tortitas de arroz. Con Angelique (13 años) le pido que corte las fresas; con Camila (4 años) le pido que me ayude a batir la crema; y con Isabella (2 años) como es un “barril sin fondo” y le encanta meter sus deditos en todos para llevárselos a su boquita, ayuda a colocar las frutas comiéndose la mitad.

¡Espero que les guste preparar esta receta con los suyos tanto como a mí!

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Tortitas de arroz con crema de cacao y avellanas con fresas

Con esta receta se hace aproximadamente 1 taza de crema de cacao y avellanas.

INGREDIENTES

2 tazas de avellanas
2 y ½ cucharadas de polvo de cacao crudo o trozos de caco 100% puro
Miel (al gusto)
¼ cucharadita de extracto de vainilla pura
4 tortitas de arroz o quinoa
3 fresas picadas

INSTRUCCIONES

Coloca las avellanas en una bandeja con papel encerado para hornear y cocer en el horno a 375 por unos 13-15 minutos, agitando de vez en cuando para asegurarte de que no se quemen.

Retira las avellanas del horno y coloca en un paño de cocina, frota vigorosamente hasta que la mayoría de las pieles se hallan desprendido (no todas las pieles se quitarán).

Coloca las avellanas en un procesadora hasta que la masa esté suave, parando de vez en cuando para raspar los lados.

Una vez que esté suave vierte la miel, vainilla y polvo de cacao crudo o trozos y procesar hasta que estén totalmente homogéneos (incorporados y suave).

Vierta la mezcla en un recipiente y guardar en la nevera.

Luego de que ya tengas tu crema de cacao, cogemos las tortitas de arroz y le untamos generosamente la crema de cacao. Coloca los trocitos de fresas por encima ¡y a disfrutar!

¡Para una vida sana, sencilla, sabrosa, y sostenible!

Diana Pimentel

Diana Pimentel

Chef ecológica y coach de salud. Su camino hacia la cocina natural y orgánica nació del deseo por un cambio de vida para ella y el mundo. Anteriormente tenía muy poca preocupación por sus hábitos alimenticios, ingiriendo así muchos alimentos procesados, comida rápida, azúcares, carnes, etc. Después de nacer su segunda y tercera hija, Diana se estableció una meta de bajar unas 70 libras (aproximadamente 32 kilos) y mejorar totalmente su salud. En vez de alejarse de la comida, ella decidió dedicar su vida a ésta y cursó artes culinarios para ser chef, además de clases de nutrición para complementarlo. A través de su amor por la comida, logró bajar de peso y mejorar la salud tanto para ella misma como la de su familia y amistades. Se dio cuenta de que por medio de una alimentación orgánica y principalmente vegetariana podía mejorar la salud de las personas y por consiguiente la del planeta. Actualmente, Diana es la creadora de una empresa de catering personalizado, imparte alimentación crudivegana a pacientes con cáncer, tiene una línea de quesos veganos artesanales, y es ambientalista activa dando charlas sobre la alimentación consciente y su relación con el cuidado del medio ambiente. Diana reside en Santo Domingo, República Dominicana, donde va creando consciencia sobre la importancia de la alimentación sana y sostenible un bocado a la vez.
Si pudieras hacer una cosa para simplificar tu vida, ¿qué sería?
Preocuparme menos por las cosas, y ocuparme más con aquello que me hace feliz.
Si pudieras hacer una cosa para simplificar la vida de un ser querido, ¿qué sería?
Construir para mis hijas un hogar sostenible con un huerto para cuando sean mayores.
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