8 excusas lo-fi para perderse en un punto en la pared

Por Ricardo Portmán

Caen las primeras hojas doradas, la luz solar acorta lentamente su presencia y los sentidos se agudizan a lomos de vibraciones lo-fi.

El estado transitorio entre la sonrisa estival y la entrañable naturaleza invernal podría definirse de muchas maneras, pero ni la sumatoria de tales esfuerzos por comprender daría con la clave y la cifra de esos minutos perdidos—dulce pérdida—entre la hojarasca y el ambiente suspendido del otoño (y sus sonidos). Desde sonetos británicos hasta las agridulces causas perdidas de un trovador americano, este playlist de claroscuros es una invitación a dejarse caer en un estado de introspección que deja mucho dividendo para el alma y la vivencia.

Playlist

 

1Sonnet”, The Verve 

1997. Mientras “Bitter Sweet Symphony” era el hit evidente, Sonnet era la otra cara de la moneda. Este tema es un emocionante y reflexivo ejercicio que transporta a ciertos estados de ánimo, lo cual es un gran mérito, teniendo en cuenta que está construido con solo cinco acordes principales. Incluida en el gran elepé de los ingleses, Urban Hymns, Sonnet contiene más de lo que sugiere su empaque pop.

2Songbird”, Oasis  

2003. Es nada menos que el primer single de Oasis compuesto por su díscolo cantante, Liam Gallagher. Considerando su terrible reputación de tipo duro, sorprenden los matices acústicos, la delicadeza de su estructura y el sentimiento con que Liam canta su preciosa melodía.

3Landslide”, Fleetwood Mac 

1975. Es quizás la canción más auténtica y autobiográfica de Stevie Nicks. Cuando la compuso (1974) se encontraba en una encrucijada vital, planteándose a sus 26 años cual sería su futuro en la música. La cantante se cuidó de no ser tan evidente en las letras, dejando la suficiente ambigüedad para que la canción perdurara con una mística atemporal.

4Wildflowers”, Tom Petty 

1994. Incluida en el disco homónimo, “Wildflowers” sorprendentemente no fue considerada como single, quizás por sus modestos arreglos y una sencilla estructura que arropa una letra digna de su autor. Tom Petty, uno de los grandes compositores de las últimas décadas, no solo imponía éxitos evidentes; también sabía llegar a la fibra más profunda.

5Lost Cause”, Beck 

2002. El dolor es real en “Lost Cause”. Beck recién había terminado su relación con su pareja desde hacía nueve años debido a una infidelidad y eso dio de sí el gran disco de Beck (Sea Change), que tuvo en “Lost Cause” su gran single y a la vez su exorcismo emocional más intenso.

6Blue Veins”, The Raconteurs 

2006. Esta es una selección poco evidente. “Blue Veins” es un ejercicio a lo fifties desde la óptica de Jack White, la cual siempre ve todo desde la atalaya de lo diferente. El uso de cintas al revés en su intro ya transporta bajo la superficie de una calma inquietante, que se va agitando conforme la voz de White desgrana una letra áspera y dolorosa.

7The Wrong Child”, R.E.M.  

1988. Esta canción, incluída en el hermoso disco Green, perfectamente pudo ser producto de la escena artística del Laurel Canyon de Joni Mitchell y Stephen Stills, con sus arpegios acústicos y las armonías vocales a contrapunto entre Michael Stipe y Mike Mills. Composiciones como ésta son las que sostenían en alto el prestigio y credibilidad de la banda de Athens, Georgia.

8Never Forget You”, Noisettes 

2009. Cerramos con un perfecto canto-pop que sobrevuela el dolor desde el dulce reproche de quien—en el fondo—quiere perdonar pero teme más heridas. Noisettes es una banda multicultural con un gusto refinado por los sonidos vintage y las emociones reales, lo cual nos da el perfecto epílogo para un inventario de reflexiones que acaban en el encendido de luces de esperanza.

Ricardo Portman

Ricardo Portmán

Ricardo Portmán es un crítico musical, redactor editorial, y publicitario. Es editor de la revista digital Ecos del vinilo que fundó en 2012. Sus críticas de discos, entrevistas y reseñas musicales se publican en diversos medios internacionales. Analiza una amplia gama de géneros musicales: indie, rock clásico, rock alternativo, pop clásico, folk, blues, country-rock, y new age. Ricardo es español, vivió gran parte de su vida en Venezuela, y actualmente reside en la República Dominicana.
Si pudieras hacer una cosa para simplificar tu vida, ¿qué sería?
Haría esto: “no mind”. Estas palabras están tomadas del film El último samurái, donde el jovencito Nobutada, al ver la torpeza y nerviosismo del Capitán Algren practicando el arte de la espada samurái, le dice que piensa demasiado—en lo que se espera de él, en los que le miran, en lo que él piensa de sus propias limitaciones. El nipón, en un ejercicio de absoluta simplicidad, le dice: “no mind”. Lo cual no significa que no uses la mente, solo que debes dirigirla hacia un punto focal, dejando de lado todos los otros procesos mentales que terminan por ser un lastre. Eso simplificaría mi vida: “no mind”.
Si pudieras hacer una cosa para simplificar la vida de un ser querido, ¿qué sería?
Darles una inyección de voluntad. Le impulsaría a llevar a cabo ese algo que se queda en el tintero y que por lo laboral, lo familiar o por simple dejadez termina por caer en el olvido. Ya sea un proyecto artístico, hacer un curso de cocina o pintarse el cabello de azul. Son esos algos que por inseguridad se quedan en nada pero que cuando se materializan son un mucho y eso simplifica tu vida porque la hace más plena. Te aligera de equipaje emocional y te da una seguridad que se refleja en todas las aristas vitales.
www.ecosdelvinilo.com
Deja tu comentario